No soy madre, hace mucho que no vivo con mi familia, de hecho vivo sola hace varios años, se podría decirse que mi vida en el hogar está llena de paz y tranquilidad, y efectivamente así era, sí era, hasta que se me ocurrió adoptar a un pequeño gatito, tierno y lindo como la chingada, tal cual, como la chingada, tiene una cara divina y es amoroso como pocos, expresivo, inteligente; digamos que su único pero, es un graaan pero, pinche macho alfa que no puede contenerse. Antes, sí, en esa época en la que mi hogar era tranquilo y feliz, yo vivía con la linda Toña, gata adorable, gran compañera; ahora la pobre no puede más que vivir escondida bajo los muebles, y no cualquier mueble, sino en los que tienen de poca altura, porque es de la única manera que el cabrón gato no le salta al lomo para cazarla. He intentado todo, psicología, terapia de amor, enojo, pataletas, todo, y este lindo gatito, simplemente NO LO PUEDE EVITAR, él no permite que mi gata viva tranquila, va más allá de él, la ataca aunque sabe las consecuencias. Instinto, que le llaman. Y la cuestión aquí es. Porque yo, una mujer que ama ser mujer, que en otras épocas sería considerada feminista, una mujer con la tolerancia en menos uno, esa mujer, consigue un macho alfa para compartir su hogar, y si solo fuera eso, pues hasta chiste parecería, pero resulta que esa, tan supuestamente clara mujer, se rodea de esa clase de machos, tanto que a veces es ella quien tiene que vivir bajo los muebles para que no la anden cazando.... o será paranoia?.
yo conozco a algunos de los machos que te rodean, y creeme amiga que no es paranoia, pero sal de abajo de los muebles y conquistalos jajaja...
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