Larga lista de pendientes todos los días, y nos únicos que se tachan, son los de trabajo, los que le resuelven la vida a los demás, los míos, siempre pueden esperar. A veces me encuentro cuadernos viejos y me doy cuenta de que existen pendientes que en un año no he podido solucionar, sacar el Ife, cerrar una cuenta de banco, que además me está costando, hacer un trámite de cambio de domicilio, ya no digamos los pendientes de la casa, los que veo todos los días y sólo los recuerdo unos segundos, los suficiente como para salir, cerrar la puerta y olvidar todo hasta la noche que regreso y vuelven a presentarse ante mi, cambiar las lámparas, buscar la tela del sillón, llamar para que arreglen la puerta, arreglar la regadera que hace un año que no puedo usar, y así puedo enumerar miles y miles. Días, semanas, meses y a veces años y no puedo terminar de tachar mis pendientes, y sí, además la vida no ayuda, uno tacha 2 pendientes y apareces 5 nuevos.
Eso sólo en el ámbito, digamos... material, la casa, los tramites pero de ahí podemos pasar al ámbito más personal, o sea, la salud: El dentista... un día le dije - perame este mes que bajo la chamba y no te puedo pagar- eso, fue en cuando la influencia del año pasado, ese mes se convirtió en un año, fui porque ya no aguantaba el dolor, saqué cita para la siguiente semana y no he vuelto más; y eso solo es una pequeña parte de mi cuerpecito, continúo y además de parecer hipocondríaca, quedaré como una loca abandonada. A ésto súmale lo que uno quiere hacer día a día, lo que ya ni pones en listas, el clásico... ir al gimnasio, ahora si, mañana temprano voy, llega la mañana y entonces es mejor ir en la tarde, uno merece un mañana tranquila, pasa el día y la tarde se llena de cosas, en el mejor de los casos, porque a veces no se llena de nada y de todas maneras no voy, el cansancio, ya sabes; llegar a casa y prender la tele es el único camino. Y así podría enumerar un laaaarga lista de tareas, cosas que digo que quiero hacer, gente a quien quiero ver, regalos que comprar, arreglos hogareños, mejoras de vida, llamadas, escritos, saludos, platicas, sueños, viajes, etc, etc, etc, que se quedan en un papel, que se olvidan, que no hacerlos provocan enojo, pero que yo y me gran Desidia seguimos manteniendo en nuestro ropero común.
