Datos personales

jueves, 30 de agosto de 2012

Hace más de un año que no escribo en este blog, de hecho, hace más de uño que no escribo en ningún lado. No entiendo mucho que he estado haciendo y porque deje de escribir, no estoy más ocupada que antes, tal vez algo de enojo, tal vez frustración, tal vez el tener pareja me alejo de alguno hábitos que de por si eran nuevos y no pudieron resistir al cambio de vida. Lo cierto es que he me aquí, un año después, con tanto que decir y sin tener el valor, las palabras, el coraje, la paciencia de poder comunicarlo. Quiero gritar, quiero pasar la tarde con amigas y hablar, quiero contarle mi vida a alguien, quiero compartir con mi pareja, quiero opinar en una junta, hacer un chiste, cantar en un karaoke, salir, vivir y nada de eso hago, estoy paralizada, congelada, esperando que pase lo que nunca pasa, ser otra quizá, haber construido las cosas diferente, que no hubiera pasado lo que paso, pero nada de eso es factible, lo único factible es lo real, lo que hay enfrente. Silencio, el mío, el de él. Silencio que me acomoda, que me atrae, miedo, tristeza, paciencia. Y aquí estoy en una casa nueva siendo exactamente la misma. Frustración, también eso vive conmigo, todo detenido esperando que pase lo que no ha pasado, y siendo realista no sé si pase. Y hablando de responsabilidad, tal vez no pase porque simplemente no quiero que pase, no lo he querido nunca, sin embargo decidí jugar a quererlo y sentir que realmente lo quiero, pero si lo quiero porque no está pasando, y no solo eso, todo se complicó para que sea más complicado que pase. 
Cansancio y saturación. Aburrimiento y frustración. Silencio y tristeza. Soledad. Lastima. Y no es tan grave como parece, o quizá sea más grave de lo que quiero reconocer. No quiero actuar. shhh no te muevas, a ver si la vida no nos ve y no nos juega otra pinche ironía de esas que le encanta.