Como buena burócrata, paso toda la semana esperando el fin de semana, hago mil planes, escribo pendientes, quedo con todo el mundo, al final llega la comidita de viernes, la mañana del sábado, el plácido domingo y yo hago menos de la mitad de lo que tenía planeado, y la verdad eso no tendría ningún inconveniente si no fuera que no me permito disfrutar de la quietud, de la hueva, de levantarme tarde, hacer el desayuno con mi chico, meternos a bañar a la una de la tarde, comer a las cinco, estar de vuelta en casa a las 8 y disfrutar de no hacer nada, oír música, jugar wii, ver alguna serie e irse temprano a dormir. Si a mi alguien me contara que ese fue su fin de semana, hasta envidia me daría, pero el hecho que haya sido MI fin de semana, me provoca toda clase de críticas... porque no fuiste a buscar la bici que te quieres comprar?, porque no fuiste a lagunilla?, porque no arreglaste los closet? porque no te levantaste temprano?. Definitivamente yo en algún momento de la vida, seguramente en mi adolescencia me comí a mi mamá y la traigo deambulando por mi cabeza, repitiéndome las frases que me decía en esos momentos, no permitiéndome simplemente disfrutar, descansar, dormir, cocinar o la simple quietud.
Al final llega el lunes, habiendo hecho o sin hacer, llega el lunes y volvemos a empezar, volvemos a la rutina de levantarme temprano ha hacer ejercicio, a decirme, no importa, el fin de semana podrás dormir, volviendo a echarme el discurso mental de -como es posible que no hayas hecho esto o aquello. En fin, creo que tengo que aprender a tenerme paciencia y saber que yo camino a mi propio paso, pero lo que sería buenisimo aprender es a disfrutar el momento tal y como es.
Lo lograré?
Jajajajajaja que cagado que te comiste a tu mama !!!
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