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martes, 28 de septiembre de 2010

Con lo que me quedo.

Me quedo con tus ojos, con tu boca, con la altura que me heredaste, me quedo con tu honradez, con tu bondad, con la facilidad para ser querido, con tu risa, con tus ganas de molestar, me quedo con tu paciencia, con los sábados en la cama jugando a las cosquillas, con "el que mete su gol para" en el jardín de la casa de satélite, me quedo con cuando éramos cómplices, me quedo con los secretos que no dijiste, con lo que te avergonzaba, me quedo con tu educación, con tu orgullo de ser abogado, con tu orgullo de ser de la Ibero, me quedo con el Valiant negro, con los juegos de cartas los sábados por la tarde, con tratar de cuidarte, con la forma de tus manos, con algunos recuerdos gratos, lejanos, otros más cercanos como cuando estuviste en mi casa. Me quedo con la tristeza de tu cara, con los trajes que compramos para que volvieras a dar clases... y nunca volviste. Me quedo con algunos de tus consejos, no con todos porque muchos no te funcionaron, o por lo menos eso me parece. Me quedo con las ganas de agradecer, de decir te quiero, me quedo con algo que fue tuyo y mío, me quedo con las ganas de que fueras feliz, de que te cuidaras, de que quisieras vivir. Me quedo con tu amor, con mi infancia, con tu lejana compañía. Me quedo con tus sueños, esos que no se cumplieron. Me quedo también con el sentido del humor, negro y acido, pero muy divertido. Me quedo con la pena de tu soledad, con lo que creíste que era pero que en realidad no era. Me quedo con el bueno y con lo malo, si es que hay bueno y malo. Con todo eso me quedo y poco a poco iré soltando, sin prisa, solito se va ha ir yendo, pero siempre siempre vas a estar, siempre vas a ser mi papá.

1 comentario:

  1. No me dan ganas más que de sonreir y decirte que ojalá hubiera conocido a tu padre, seguro era tan grande como lo ves :)

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