Y la vida sigue, y a veces extrañamos, a veces menos de lo que pensábamos, queda claro que tomamos decisiones que son parte de nuestro trabajo, que cada vez somos más egoístas y eso al revés de malo, hasta puede ser una gran cualidad.
Así paso la semana, en realidad no extrañé mucho, me sentí alegre y feliz conmigo por respetar mi decisión, luego llegó el temido fin de semana, éste en especial era un fin de semana diferente, empezaba con un viernes de mucho descanso, empezaba con un ayuno desde la 8pm de ese mismo viernes, para enfrentar un bisturí el sábado por la mañana. A nadie le hable de está operación, estaba programada desde hace un mes y yo no la comenté con nadie. porque? todavía no lo tengo muy claro, una parte era porque no quería miradas de lastima o de preocupación, quería que eso solo se quedará conmigo, pero creo que hay algo más que todavía no descubro, de porques que yo no siempre hablo de lo que me pasa. Hace 8 días me di cuenta de que presentarme al hospital sola iba a ser algo que no iba a disfrutar, que después de todo necesitaba de una mano amiga, se lo dije a Clau y le pedí que me acompañara. Eso fue una buena decisión. Pero volvamos al principio, por ahí del miércoles tuve que aceptar que estaba asustada, jueves el miedo creció y logré que saliera en forma de palabras, de lagrimas. Después fui a cenar con mis amigas, no dije nada, pero acepté que la vida es como es, que cada una vivimos diferentes experiencia, lloramos por distintas cosas, todas tenemos nuestros miedos, y al final, no sentamos en una mesa, hablamos de ellos y no cagamos de risa de nosotras mismas.
Eso me ayudo a empezar con gusto el viernes, ir a trabajar, enfrentar mi errores, que últimamente son muchos, pero no me culpo, simplemente así es ahorita, luego ir a firmar una responsiba donde aceptas que tu vida, tu salud, tu vanidad, está en manos de un doctorcito y que más vale que el cabrón sea bueno y amanezca de buenas. De ahí a casa de Hanita, bebé, platicas femeninas, estar descalza, compartir el momento, disfrutar un aguacate, eso ayudó más a mi estado de ánimo y luego el gran momento de venir a mi casa a apapacharme, que creo que es el mayor objetivo de esta experiencia, estar conmigo, quererme, poder estar en silencio, quereme otra vez, valorar lo que me gusta mi cuerpo, mi cara, mi manera de ser, perdonarme, no culparme; todo eso lo disfruté, saque a pasear mi espiritualidad, recé, hice magia, reconocí mis rencores, mis horrores, y luego me abracé y simplemente me dormí.
Al otro día temprano y de buen humor, me fui al hospital, iba preparada mentalmente para la espera, para controlar el nervio y la ansiedad, obvio lloré, mi doctor quería que entendiera que es algo de rutina, que esta operación no tenía porque ser mala, y yo de verdad lo entendía, lo que yo le tuve que explicar a él es que yo... lloro, tengo una facilidad para el llanto que a algunos espanta, otros... ya se acostumbraron, y así entre llantos y amabilidades me llevaron a un quirófano, me drogaron y me dormí. Desperté con una teta enyesada, más grande de lo que ya de por si son mis tetas, con un lindo chipoton, un tanto drogada y con unas ganas infinitas de irme a mi casa. Entro mi amiga Clau por mi, yo, como siempre independiente, me vestí sola, solo que por esa independencia, en el estado en que todavía me encontraba, pues claro, deje mi celular y un cabrón camillero me lo chingo, estoy tan segura de eso porque el domingo en la mañana logré hablar con él, quedó de llevármelo al parque España 3 hras más tarde y yo, ingenua, le creí, por supuesto no llegó y yo sigo con la teta inchada y sin celular, pero también sigo de buen humor, con ganas de apapacho y agradecida de estar bien. El próximo jueves sé los resultados, de la biopsia y del tamaño de la cicatriz, que es todo un misterio abajo de tanto vendaje. Por lo pronto andaré una semana así, no puedo mentir, no puedo no hablar de esto, me van a preguntar porque tengo un chipote en un teta, y tendré que contestar -me operaron, estoy bien, no se preocupen, yo no lo estoy- y así esperar 5 días al veredicto final.
Lo demás fue dormir, platicar, dormir, ver tele, dormir, leer, dormir, escribir y termino el domingo con este relato y lista para seguir durmiendo.
Buena semana para todos.
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