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viernes, 15 de enero de 2010

O te chingas o te...

Hace unos días apareció un ligera deformación en mi dedo meñique. Los que me conoces sabrán que esa deformación yo la veo como un volcán en erupción, así soy; pero lo más grave es que no puedo dejar de pensar que es parte de la herencia familia; mi mamá tiene artritis, y eso me hace temblar.
Soy de la idea de que las enfermedades son mentales, que uno se las provoca, se las cura o se las desarrolla, el problema de ésto es que es a nivel muy inconsciente, así que uno puede jurar querer estar bien y que simplemente ésto se traduzca en tener problemas graves de salud, y tal vez es que nuestro yo interno quiere decirnos algo más.
En este plano de ser responsable de nuestra salud, YO había decidido no heredar NADA de mi familia, ya no que no me van a heredar ni un peso, porque me van a heredar sus dolencia. Ahora, con este pequeño dedo deforme, empiezo a pensar que tal vez la herencia le gane a mi mente, o mi mente acepte la herencia, y viendo la historia familiar, esto es de terror, mi mamá se queja tantos males que no los recuerdo todos, pero sí tengo presente su famosa Artritis. Mi papá, ja, ese es de risa loca, corazón, parkinson, endurecimiento de las arterias, tiroides, etc. O sea, o regreso a mi linea de pensamiento donde me niego a heredar, o voy a terminar siendo una viejita deforme, temblorosa, y con una serie de restricciones en la vida que no pienso aceptar. Así que YO NO HEREDO NADA... DE NADA. Y mi dedito tendrá que enderezarse... le guste o no.



1 comentario:

  1. Hay un libro que se llama La Enfermedad como Símbolo. Lo venden en casi cualquier librería. Como buen hipocondriaca, lo compré en Gandhi. Es de los pocos que tengo en mi cuarto y no afuera. Yo lo que creo es que lo que le pasa al cuerpo es sólo la ventana de lo que le pasa al corazón. Así, he aprendido a ser menos enojona, menos juiciosa, menos celosa... supongo que eso es algo.

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